Esperanza en medio del sufrimiento

Marco Flores
Marco Flores

Lectura bíblica: Job 6:1-13

«Ya no me quedan fuerzas para resistir, ni razón alguna para seguir viviendo. No tengo la dureza de la roca, ni la consistencia del bronce».

Job 6:11-12

Reflexión:

Hay ocasiones en que el dolor en nuestra vida nos confunde y nos  abruma tanto que desearíamos morir. No importa lo que hacemos, no tenemos  el poder para cambiar las cosas para bien. El peso del dolor y la tristeza parece  ser demasiado fuerte para soportar. No entendemos por qué simplemente  nuestro corazón no se rinde y nos permite que la muerte nos libere.

Job se sintió así. Él había perdido todo aun cuando siempre había hecho  lo correcto. Sus diez hijos habían muerto. Había perdido su negocio, sus  riquezas y su salud. ¡Todo esto sucedió en cuestión de días! Él se encontraba  sólo con una esposa de lengua mordaz y tres amigos que lo culpaban por su  desgracia. Job exclamó fuertemente, «¡Cómo quisiera que mi angustia se  pesara y se pusiera en la balanza, junto con mi desgracia! ¡De seguro pesarían  más que la arena de los mares! ¡Por algo mis palabras son tan impetuosas!…  ¡Ah, si Dios me concediera lo que pido! ¡Si Dios me otorgara lo que anhelo!  ¡Ah, si Dios se decidiera a destrozarme por completo, a descargar su mano  sobre mí, y aniquilarme!… ¿Qué fuerzas me quedan para seguir esperando?  ¿Qué fin me espera para querer vivir? ¿Tengo acaso la fuerza de la roca?  ¿Acaso tengo piel de bronce? ¿Cómo puedo valerme por mí mismo, si me han  quitado todos mis recursos?» Job 6:2-3, 8-9, 11-13)

Job no sabía que el fin de su vida sería inclusive mejor que el inicio.  Dios eventualmente le restauró todo lo que Job había perdido y con añadidura.  “Disfrutó de una larga vida y murió en plena ancianidad.” (Job 42:17). Hasta  cuando somos presionados al punto de perecer, todavía hay esperanza de que  nuestra vida cambie. Nuestra recuperación podrá ser tan completa que las  líneas finales escritas acerca de nosotros podrían decir: “Al final murió, luego  de haber vivido una vida larga y buena.” Debemos recordar: ¡La vida puede  ser buena otra vez!

Oración:

Soberano Señor. Ayúdame a entender tus planes para mi vida y ser cada día más como Cristo. Dame la fuerza, el coraje y la valentía para vivir en este mundo tal cual es, me agarro de tu mano poderosa para salir vencedor.

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